Acabo de volver de una de esas visitas impagables, por las que ser uno recibe una recompensa infinitamente mayor que lo que pueda entregar. Esta mañana he estado visitando algunos colegios. Allí me he encontrado a los Reyes Magos rodeados de los niños de Parla. Españoles, magrebíes, sudamericanos, eslavos… todos parleños y con esa sonrisa en los labios que te desarma y te hace reconsiderar las cosas que verdaderamente importan.
Es algo que hago todos los años. Es algo que cada Navidad me sorprende más y cada vez más gratamente. Para mí supone el inicio verdadero de las fiestas. Es como un golpe de atención. Y digo golpe porque, habitualmente, me hace darme cuenta de que tengo que ir corriendo a hacer los preparativos de última hora, los regalos de último minuto y enviar las felicitaciones que dejé aparcadas confiando en que aún quedaba tiempo.
Es el momento de disfrutar de la familia, de los amigos, de los seres queridos. Ése es mi gran regalo de Navidad. Aparcar por un rato los problemas que intentas resolver cada día, tomar oxígeno y dar un abrazo, un beso, a quienes aprecias de verdad, a las personas que son el motor de tu vida.
Decía el dramaturgo austriaco Arthur Schnitzler que “estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida”. Aprovechemos este tiempo. Feliz Navidad para todos y que la disfrutéis con todos los vuestros.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
sábado, 19 de diciembre de 2009
Maquiavelo, qué vivo estás
Yo intento gobernar para todos, los menos favorecidos y los más acomodados, los que votaron a mi partido y los que prefirieron otra opción, para los chavales y para nuestros mayores. Aunque esta breve declaración de principios pueda sonar a anuncio de Coca Cola, es algo que nunca pierdo de vista. Gobierno para todos, no para unos colores.
Los que me seguís habitualmente sabéis que en este blog hablo de José Luis López Vázquez, de Tuvalu y el cambio climático o de la Constitución desde un tono más distendido de lo que impone el cargo y menos politizado de lo que se le supone a un alcalde. Hoy me va a costar mantener la línea, pero voy a ello.
El otro día me impactó sobremanera una moción que se presentó en el Ayuntamiento. Un grupo de la oposición pretendía que nos saltáramos la ley, que burláramos el ámbito de las competencias entre las instituciones , que, por un buen fin, justificáramos los medios (¡Ay Maquiavelo, qué vivo estás después de más de 400 años muerto!). Estoy de acuerdo que nuestros vecinos quieren soluciones a sus problemas y nosotros somos el primer buzón de sus quejas. Muchas las podemos solucionar por nosotros mismos, pero otras son competencia del Gobierno regional, nacional o europeo. Proponernos una subversión institucional es algo que jamás había oído.
¿Cómo va el Ayuntamiento a construir un Centro de Salud si eso le corresponde (y lo prometió) la Comunidad de Madrid? ¿A quién se le ocurrió solicitar que las arcas municipales costeen la construcción de un enlace con una autopista de peaje? Y podría seguir. Supongo que lo siguiente (tras burlarnos de la lealtad institucional y del estricto cumplimiento de la ley) sería pedirle al alcalde que el Ayuntamiento construyera un cuartel del Ejército que garantice la soberanía o una línea del AVE que una Parla con Vigo. Lo más importante, para mí, son los parleños no la defensa de unas siglas. ¿Adónde quieren que vayamos a parar?
Los que me seguís habitualmente sabéis que en este blog hablo de José Luis López Vázquez, de Tuvalu y el cambio climático o de la Constitución desde un tono más distendido de lo que impone el cargo y menos politizado de lo que se le supone a un alcalde. Hoy me va a costar mantener la línea, pero voy a ello.
El otro día me impactó sobremanera una moción que se presentó en el Ayuntamiento. Un grupo de la oposición pretendía que nos saltáramos la ley, que burláramos el ámbito de las competencias entre las instituciones , que, por un buen fin, justificáramos los medios (¡Ay Maquiavelo, qué vivo estás después de más de 400 años muerto!). Estoy de acuerdo que nuestros vecinos quieren soluciones a sus problemas y nosotros somos el primer buzón de sus quejas. Muchas las podemos solucionar por nosotros mismos, pero otras son competencia del Gobierno regional, nacional o europeo. Proponernos una subversión institucional es algo que jamás había oído.
¿Cómo va el Ayuntamiento a construir un Centro de Salud si eso le corresponde (y lo prometió) la Comunidad de Madrid? ¿A quién se le ocurrió solicitar que las arcas municipales costeen la construcción de un enlace con una autopista de peaje? Y podría seguir. Supongo que lo siguiente (tras burlarnos de la lealtad institucional y del estricto cumplimiento de la ley) sería pedirle al alcalde que el Ayuntamiento construyera un cuartel del Ejército que garantice la soberanía o una línea del AVE que una Parla con Vigo. Lo más importante, para mí, son los parleños no la defensa de unas siglas. ¿Adónde quieren que vayamos a parar?
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