martes, 28 de septiembre de 2010

Tomás, uno de los nuestros

Tomás Gómez volvió a casa el pasado domingo y el que, estoy seguro, será candidato socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid demostró que sigue fiel a sus principios. A cambio los parleños le enseñaron que no olvidan todo lo que ha hecho por su ciudad.

Tomás lleva en la sangre su condición de socialista, por eso dejó su casa, Parla, para convertirse en secretario general del PSM. Tomás sacrificó sus charlas con los parleños para escuchar a los socialistas de Madrid y, a partir de ahí, logró que esta federación recuperara su peso específico, que alcanzara un grado de cohesión inédito, que sea un referente para todo el socialismo español. Por todo ello, Tomás no sólo se ganó el derecho a ser candidato en estas primarias, además, conquistó el respaldo de muchos socialistas.

Por eso yo voy a votar a Tomás Gómez el próximo domingo. Por eso y por mucho más. Con Tomás los socialistas madrileños hemos recuperado la voz, porque Tomás habla el lenguaje de la calle; habla de los problemas que tiene la gente; habla de un socialismo de verdad, sin operaciones de marketing ni liftings políticos. Tomás ya ha demostrado en Parla su capacidad de gestión.

Yo he trabajado con él 10 años. Fueron duros, intensos, amargos en ocasiones, pero no los cambiaría ahora. Tomás se apoyó en todos los parleños para convertir nuestro municipio en un referente de modernidad y desarrollo; de integración y solidaridad; de imaginación y eficiencia. Por eso yo le voy a votar y como yo muchos socialistas de Madrid.

Pero Tomás es mucho más. En estos tiempos de pensamiento casi único, Tomás es de ésos que piden sin rubor un impuesto para los bancos, que ganan mucho dinero y no lo prestan a los que lo necesitan. Tomás no se ha rendido y no se rendirá nunca ante las injusticias y siempre defenderá los derechos de los que menos tienen ante el oligopolio de los poderosos. Por eso le van a votar mayoritariamente los socialistas de Madrid.

Tomás tiene un proyecto maravilloso: dar a Madrid el giro que esta Comunidad necesita, desalojar de la puerta del Sol la política rancia de Aguirre. Pero Tomás no sólo tiene un proyecto, tiene la ilusión, la capacidad y el talento para lograrlo. Y sobre todo ello, tiene la humildad, porque es uno de los nuestros.

viernes, 24 de septiembre de 2010

El que se mueve no sale en la foto

Alfonso Guerra ha sido un político tan mayúsculo como vituperado. Para ser justos, sigue siendo mayúsculo, pero ya no tan vituperado. Su lengua de doble filo asaltó mi memoria esta semana. Cuando vi a qué venía la consejera de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Ana Isabel Mariño, recordé aquello de “quien se mueve no sale en la foto”.

Aquella frase de Guerra hizo fortuna, tanta que algunos la malversaron hasta convertir en su edén terrenal las fotos. En otros términos, el marketing político, la imagen impostada, la cáscara que esconde el fruto. Mariño vino a Parla para salir en la foto, para no salir del foco, no vaya a ser que su imagen se torne borrosa y se quede sin cargo. Doña Ana Isabel no vino a solucionar problemas de los vecinos, no vino a consensuar nada con este Consistorio, no vino a hacer Política (se insisto en las mayúsculas). Llegó, se fotografió y se fue tras hacer su política.

Lo mismo puedo decir del Consejero de Sanidad, Lasquetty. Acudió al Hospital y llegó acompañado por un séquito de hombres de su partido. Tan ocupado estuvo de hacer su política que se olvidó de avisar al Ayuntamiento de su visita o de desplazarse tan sólo unos metros de su objetivo para analizar con los responsables de esta ciudad los problemas que en más de una ocasión le hemos trasladado.

Ángel González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, estuvo en Parla y yo le acompañé. Este Ayuntamiento siempre está dispuesto a dialogar, a colaborar a entenderse con otras administraciones sean del color que sea. Y en esta visita hubo foto, también. Porque somos políticos y estamos en la calle; porque nuestras decisiones afectan a los ciudadanos y eso tiene repercusión mediática; porque la foto es un medio, no un fin. Quiero aclararlo porque la línea puede parecer difusa, pero existe.

Hasta José Luis Rodríguez Zapatero utilizó la frase “lo importante es la foto” el otro día en la sede de la ONU al saludar a Mohamed VI, el rey de Marruecos. La ironía del presidente del gobierno era evidente. Una foto es un símbolo, pero es un símbolo de todo lo que hay detrás, de esas conversaciones que no se oyen, pero que remueven obstáculos y proporcionan soluciones.

La única solución que parece aportar Mariño y Lasquetty es la foto, quizá porque esa política la tienen interiorizada muchos miembros del Gobierno regional. Parafraseando a Guerra: “Éstos van a dejar Madrid que no lo va a reconocer ni la madre que los parió”.