
En estos tiempos difíciles y de sinsabores, allí los chicos y chicas del centro me reconcilié con muchas de las cosas que podemos hacer desde las instituciones. El Centro Ocupacional tiene 80 plazas que, durante el día, facilita la integración de los discapacitados intelectuales. Se les ofrece atención psicológica y social, se les forma para su integración en el mercado laboral, se fomenta su desarrollo personal y social y asisten a diversos talleres ocupacionales. Pues aún así, aunque tengamos un centro vanguardista para estas chicas y chicos, me parece insuficiente lo que hacemos por ellos cuando ves cómo te lo agradecen. Ellos y sus familias.
En este permanente esfuerzo porque Enrique, Manolo y Sonia tengan los medios para crecer de forma integral hemos logrado, gracias al nuevo Plan E, los fondos necesarios para construirles un nuevo espacio deportivo y un deseado centro de Día. Para mí, y no digamos para Pablo, el director del centro, es una enorme satisfacción. Es más, es un deber que teníamos pendiente.
Pero siendo eso muy importante, quizá lo más relevante es lo que te enseñan los que tienen escollos más grandes que tú. Cuando estás con Enrique ves que lo importante son las personas. Cuando hablas con Manolo percibes que la vorágine de la política sólo tiene sentido si sirve para ayudar a los que más lo necesitas. Cuando ves a Sonia, que este año no ha actuado pero transmite la misma fuerza, te sientes feliz de apoyarlos cada vez con más intensidad.
Con ellos aprendes que el tesón y el trabajo son capaces de remover los obstáculos más grandes y de salvar las adversidades más inimaginables. Por ello, los que queráis sorprenderos con la vitalidad de estos vecinos, hacedles una visita esta semana. Es su semana grande, aunque ellos se merecen 52 semanas grandes cada año.